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El Raval: El barrio Gay alternativo

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Barcelona es una ciudad con distintas caras y distintos humores. No todos los barrios son iguales, algunos son más enérgicos, otros más calmados; los hay turísticos y bulliciosos, como también los hay tradicionales y relajados.

Sin duda uno de los barrios más interesantes de Barcelona es el Raval, situado en pleno centro, dotado de una vida y carácter propios, completamente diferente del resto de la ciudad; suele ser un área tabú para los turistas (como también para muchos barceloneses) y el sitio predilecto de los amantes del arte y lo alternativo. Pero ¿qué tiene este barrio de Barcelona que fascina a muchos y ahuyenta a tantos otros?

ravalEl Raval es un barrio localizado dentro de lo que era la ciudad de Barcelona hasta el 1860, cuando comienza la construcción del Eixample. Está situado a la izquierda de la famosa calle de las Ramblas, bulevar que funciona a menudo como “frontera segura” para los turistas, a los cuales se les aconseja evitar aquella parte situada a su izquierda (el Raval) y pasear por el barrio a su derecha (el Barrio Gótico). Y con justa razón, pues el Raval suele estar colmado de carteristas que roban a turistas despistados y de prostitutas que en ocasiones acosan a los transeúntes varones, por no mencionar la presencia de drogadictos en algunos de sus rincones, como también discusiones (incluso a veces peleas callejeras) entre los distintos colectivos de inmigrantes que habitan sus calles.

Pero, si es tan conflictivo ¿cómo es que es un barrio tan frecuentado? Y quizás más interesante aún ¿es un área de interés gay?

Las respuestas se encuentran en la historia de la misma Ciudad Condal, pues antiguamente, el Raval, mejor conocido anteriormente como el Barrio Chino de Barcelona, era la parte de la ciudad a donde iba a parar todo aquello que no tenía una completa aceptación en la sociedad barcelonesa. Era un área llena de cabarets, a los que acudían los marineros tras días en alta mar para satisfacer su lujuria y un barrio al que pronto se desplazaron otros colectivos poco apreciados por la sociedad como los extranjeros y (he aquí el porqué de este artículo) los homosexuales.

Jean Genet, por ejemplo, describe en su libro autobiográfico “Journal du voleur” cómo era la vida del Barrio Chino de Barcelona al principio de los años treinta, mencionando la miseria de sus calles y relatando sus amores homosexuales en la ciudad. Este barrio también fue hogar de numerosos proyectos (u organizaciones) anarquistas, a los cuales asistían muchos artistas.

Ante este pasado y sumándole los intentos del ayuntamiento de rescatar el barrio con tentativas como la construcción del MACBA y la Videoteca o el emplazamiento de las facultades de Filosofía e Historia de la UB, el barrio es actualmente una mezcla de cultura impresionante, donde tiendas musulmanas conviven con salas de exposiciones de arte y en donde peluquerías filipinas confluyen con banderas gays.

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Por todo esto, el Barrio del Raval es el lugar perfecto para los amantes del arte o estilos de vida alternativos, lo cual también ha contribuido a la perpetuación de un ambiente gay diferente al típico ambiente gay (que suele estar más influenciado por lo plástico y estético) para dar paso a un ambiente gay mucho más alternativo, con bares como la Concha, un bar árabe gay-friendly donde fumar una chicha; el Cangrejo, donde no suenan artistas comerciales del estilo de Lady Gaga; la Pradera, un pequeño local donde los visitantes no son separados en mesas sino que los reúne en un ambiente más propicio a sociabilizar; o la Penúltima, con un sofás de estilo retro que permiten tomar algo relajadamente cuando el bar no está despejado o tener conversaciones interesantes con desconocidos cuando está más animado.

ravalEs también el barrio perfecto para aquellos visitantes gays que desean ver una cara más alternativa al típico ambiente gay del Gayxample, sin tener que aventurarse al ambiente más “atrevido” de las Saunas gays o los bares fetiches.

Es un barrio tan distinto que incluso permite ver personalidades como La Mónica del Raval, la cual se ha convertido ya en una especie de figura pública en el barrio, por no mencionar que brinda una serie de contrastes extraordinarios como el hecho de tener vendedores clandestinos de cerveza conviviendo con estudiantes universitarios, o interesantes atractivos arquitectónicos como el antiguo Hospital de Sant Pau o escultóricos como el famoso Gato de Botero.

Sin duda, un barrio excelente para descubrir una cara diferente de Barcelona.